lunes, 30 de julio de 2012

Programa de Educación ambiental desde la Gestión escolar; el huerto ecológico como estrategia de la frontera norte de México

Yadira Guadalupe Olvera De la Garza*


Huerto escolar sustentable el 30 de abril
Resumen:
Se presenta el avance en el proyecto de intervención aplicado a la comunidad escolar en el Instituto Albert Einstein, en el cual se está llevando a cabo un programa de educación ambiental que inicia con la creación de un “Huerto escolar sustentable”. A partir de entonces se inicia un primer acercamiento de esta comunidad escolar (los  estudiantes, maestros y padres de familia) con la naturaleza. Con esto, también  se  pretende proporcionar a los educandos experiencias de aprendizaje mediante el cual se favorezcan las competencias para la convivencia [1]

Introducción
En el Plan de Estudios 2011 (2011, 42) se presentan las competencias que se deberán desarrollar en los estudiantes en los 3 niveles de Ed. Básica señalando entre otros el siguiente:
  • “Competencias para la convivencia. Su desarrollo requiere empatía, relacionarse armónicamente con otros y la naturaleza; ser asertivo; trabajar de manera colaborativa; tomar acuerdos y valorar la diversidad social, cultural y lingüística.”
Tomando como marco esta competencia se pretende a través del proyecto de investigación, aprovechar las actividades del programa de Educación Ambiental como la construcción del “Huerto escolar sustentable”, y las prácticas transversales como una estrategia mediadora, con la finalidad de favorecer la citada competencia igualmente la sensibilización de la educación ambiental necesaria en la actualidad; es así como  mediante el desarrollo de esta intervención se busca que los alumnos, docentes y padres de familia trabajen en equipo de manera armónica y colaborativa 
 A partir de la observación y de leer las encuestas preliminares realizadas en la institución  se ha diagnosticado que existe un gran interés por parte del alumnado y del personal docente para tratar el tema de la educación  ambiental, sin duda alguna todos queremos ayudar pero no encontramos esa receta o instructivo que nos pueda ayudar a encontrar la solución, de ahí la importancia de crear en los maestros, maestras y estudiantes (incluso hasta en los padres y madres de familia) un pensamiento crítico y reflexivo que  ayude a tomar en colectivo las decisiones correctas para mejorar el medio ambiente, trabajando  en equipo para desarrollar   y crear nuestra propia receta, tal como lo dice la canción de  “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

Objetivo general
Favorecer la sensibilización de la educación ambiental a partir de la utilización de un programa de Educación Ambiental con actividades estratégicas desde la gestión escolar.
Se pretende que la comunidad escolar se reconozca como actores capaces de influir positivamente en el medio ambiente en el que se desenvuelven.


Concepto de Medio Ambiente
Para la realización de este proyecto de intervención la definición (según Sauvé) más conveniente de acuerdo al proyecto de intervención es “el medio ambiente, como proyecto comunitario.- Esta concepción implica una participación más sociológica y política, donde la vía de investigación-acción para la resolución de problemas comunitarios, se manifiesta como muy pertinente.”

El programa de Educación ambiental que se procura implementar como un proyecto  institucional dirigido desde la gestión escolar, para llegar a todos y cada uno de los grupos desde el nivel de preescolar hasta el  sexto año de primaria.

Huerto escolar sustentable el 21 de marzo
Construcción del Huerto escolar
En la primera intervención en esta escuela de educación básica se construyó un huerto escolar en la cual se observó un gran interés y participación  por parte de los docentes  estudiantes y padres de familia.

El día 21 de marzo del 2012 a las 9:00 horas se dio inicio al festival del Inicio  de la Primavera y al natalicio de Don Benito Juárez  con una asamblea general a la cual asistieron los padres de familia. Después del desfile tradicional de los alumnos y alumnas con disfraces alusivos a esta estación del año se comenzó con la construcción del huerto escolar sustentable, para lo cual la dirección de la escuela previamente  había invitado a toda comunidad escolar.

Además de participar para mejorar las áreas verdes de la escuela, favorecer un conocimiento de ciencias naturales, también se trata de  vincular  el “Huerto escolar sustentable” como tema transversal en  algunas asignaturas de la currícula.


Fotos del Huerto escolar sustentable


Comunidad escolar trabajando






Comunidad escolar trabajando




Bibliografía
 Plan de estudios 2011. Educación Básica. México. Secretaria de Educación Publica

Fuentes electrónicas:
Reflexiones Sobre Educación Ambiental  II, Artículos publicados en la Carpeta  informativa del CENEAM 2000-2006


Revista Latapí. Números 2 y 3, 2011.



[1] Plan de estudios 2011. Educación Básica.




Superar la exclusión simbólica: un reto de la educación ambiental intercultural


Aida Luz López Gómez*

Resumen
 El reconocimiento del carácter global de la crisis ambiental en los últimos años, ha puesto de manifiesto los alarmantes indicadores de la desigualdad mundial. Entre ellos, prevalecen de manera acuciante las relaciones de inequidad que son mediadas por la diferencia cultural.

Entre los grupos sociales más excluidos de la población mundial, se encuentran las poblaciones indígenas. Paradójicamente, ellas son depositarias de la memoria biocultural de la humanidad, un acervo milenario de prácticas, saberes y formas de relación con la naturaleza que hoy resultan necesarios para superar la crisis del mundo moderno.

En este contexto, se abre un importante espacio de actuación para la educación ambiental intercultural, que no puede pasar por alto el reconocimiento de situaciones de conflicto y dominación, que prevalecen y se agudizan en las regiones indígenas del mundo. Asimismo, una nueva aproximación a la búsqueda de alternativas debe inducir un cambio de racionalidad que permita superar la desigualdad social y las representaciones simbólicas descalificatorias hacia los grupos culturales minoritarios.



En una interesante reflexión del 2005, Edgar González Gaudiano señalaba que a tres décadas de la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental organizada por la UNESCO en Tbilisi, Georgia, la implantación de la educación ambiental en los países desarrollados la había ubicado como un modelo educativo reformista, localizado en el circuito formal y principalmente dirigido a la población infantil, subsumido en el sistema educativo vigente y que no contribuye al cuestionamiento crítico del pensamiento y las prácticas de la sociedad contemporánea (González Gaudiano, 2005:31).

En América Latina, en cambio, la trayectoria de la educación ambiental ha seguido un proceso diferente. Su inclusión en las instituciones educativas ha sido lenta y a destiempo, mientras que las organizaciones y movimientos sociales han adoptado sus planteamientos integrándolos a programas no formales de educación para adultos, desarrollo comunitario y con un marcado acento en áreas rurales e indígenas. Por tanto, al ser propuestas contestatarias, alternativas, que pretenden subvertir el orden hegemónico establecido, tienen un precario peso específico en los procesos educativos formales. (Ibid:36)

En efecto, la educación ambiental desde la perspectiva de nuestra región, debe favorecer una participación responsable y eficaz de la población en la toma de decisiones que ponen en juego la calidad del medio natural, social y cultural; así como el desarrollo de conocimientos y la transformación de actitudes para la conservación y el mejoramiento del ambiente; pero de manera prioritaria, la calidad de vida de la población.

El reconocimiento del carácter global de la crisis ambiental en los últimos años, ha puesto también sobre la palestra los alarmantes indicadores de la desigualdad mundial. En este sentido, la educación ambiental debe aspirar a ser una educación total para la mejora de la calidad de vida y de sus entornos, asumiendo su caracterización como una práctica política, promotora de valores que inciten a la transformación social, el pensamiento crítico y la acción emancipatoria (Caride y Meira, 1998)‏

Debe entenderse también como un proceso de liberación que abra la posibilidad de cuestionar las formas establecidas de pensar el mundo, situando a las comunidades y sus diversas formas de vida comunitaria en un lugar preferente, remitiendo a la cuestión de la Otredad.

Los Otros, los pueblos indígenas. Representación simbólica y exclusión
 En América Latina, la principal expresión de la Otredad son, sin duda, los pueblos y comunidades indígenas. En esta, como en otras regiones del planeta, el devenir histórico de estos pueblos está íntimamente vinculado al desarrollo de los ecosistemas que habitan.

Víctor Toledo hace referencia a la memoria biocultural como aquellos procesos de diversificación biológica, genética, lingüística, cognitiva, agrícola y paisajística; que son de carácter simbiótico y coevolutivo (2008). Esta memoria se expresa en la variedad de genes, lenguas y sabidurías, y está hoy alojada en los pueblos tradicionales e indígenas del mundo.

El propio Toledo afirma que para superar la crisis del mundo moderno (crisis de  civilización), es necesario reconocer esta memoria biocultural y poner en práctica todo el repertorio de experiencias y aprendizajes acumulados a lo largo del tiempo. Es decir, la diversidad contenida en la memoria biocultural asegura la vida humana en la Tierra, en tanto representa múltiples posibilidades de respuesta a las distintas problemáticas ecosistémicas.

En México, está diversidad se expresa en la existencia de 68 grupos lingüísticos, con más de 360 variantes dialectales, que pertenecen a once familias lingüísticas       indoamericanas. Ello sitúa a nuestro país en el 6° lugar en la lista de los países con mayor diversidad lingüística del mundo.

En 24 millones de hectáreas del territorio nacional, la presencia de la población indígena rebasa el 80%. En estas regiones se encuentra: el 50% de las selvas húmedas (con 5 mil especies)‏, el 50% de los bosques de niebla (con 3 mil especies)‏, y el 25% de los bosques templados (con 7 mil especies). Ello permite reconocer que los indígenas de México figuran entre los grupos con mayor diversidad biológica del mundo (Boege, 2008).

La importante relación entre diversidad biológica y cultural también ha sido considerada por organismos e instrumentos internacionales (Convenio sobre la Diversidad Biológica, 1992; Agenda 21, 1998; Decreto Promulgatorio del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica, 2000; entre otros). En ellos se reconoce a los pueblos indígenas como actores clave para la conservación de la diversidad biológica y el desarrollo sustentable; se señala la importancia del Conocimiento Tradicional; se considera la participación de las comunidades indígenas y locales en la toma de decisiones, e incluso la necesidad de un reparto justo de los beneficios derivados de la explotación de sus recursos genéticos y/o saberes ancestrales.

No obstante, las poblaciones indígenas del mundo siguen siendo sometidas a lógicas de conquista y dominación en la era de la globalización excluyente. Estas lógicas no se verifican únicamente en el ámbito del acceso a los recursos, sino además en el de la representación simbólica. Si bien es cierto que las desigualdades que aquejan a la población indígena se derivan históricamente de los procesos de explotación y apropiación mercantil –de su fuerza de trabajo y recursos- a los que han sido sometidos,  ellas se ven agudizadas por la falta de reconocimiento a su especificidad cultural y la anulación del derecho a construir un futuro propio a partir de esa diferencia.

Ello remite, en efecto, al conflicto por los recursos materiales, pero da cuenta también de un conflicto intercultural. Por tanto, la construcción de una racionalidad alternativa como la que propone la educación ambiental, que visibilice los procesos de hegemonía-subordinación entre las distintas culturas que coexisten en nuestro país, no sólo debe dar cuenta del rezago económico y el deterioro de los ecosistemas que habitan los pueblos indígenas, sino también de las representaciones simbólicas que el resto de la sociedad tiene sobre ellos.

Las condiciones de vida de los pueblos indígenas de México suelen asociarse con los  términos exclusión ó marginación, haciendo referencia a los indicadores socioeconómicos que muestran bajos niveles de ingreso, escaso acceso a los bienes de consumo, así como a los servicios del Estado. Sin embargo, la exclusión no se restringe a la esfera de las relaciones de producción, ingreso y consumo. Se trata de un fenómeno complejo que se articula a partir de la conjunción de diversos procesos y relaciones de poder, que se hace posible y se perpetúa, mediante la exclusión sistemática de otros espacios del sistema sociocultural.

Existen dos aspectos constitutivos de la situación de exclusión: el proceso de suplantación y el proceso de creación de un campo racional y valorativo en el que se niegan y descalifican las características de aquél a quien se excluye (individuo o colectivo). Las representaciones simbólicas en contextos de dominación, aparecen entonces como procesos de suplantación y exclusión de un grupo, o grupos sociales de los espacios institucionales que posibilitan el aprovechamiento de los recursos disponibles. Estos procesos se acompañan de una formación ideológica que justifica la exclusión, mediante el establecimiento de estereotipos que niegan, oponen y despersonalizan al excluido. El intento descalificador que supone la exclusión simbólica, está en la base misma de los mecanismos de poder. (San Román, 1990). 

A partir de la conquista, ha prevalecido una construcción simbólica de los indígenas que ha justificado y mantenido su otredad, llegando incluso a mantenerlos al margen del proyecto nacional en diversas etapas de la historia. En la constitución de los procesos políticos y económicos hegemónicos hasta finales del siglo XX las nociones hegemónicas y crecientemente homogeneizadoras de orden, desarrollo y progreso, se veían como categorías contrarias a la identidad étnica, que debía ser “rebasada”. De tal suerte, el conflicto derivado de las condiciones materiales de existencia de los pueblos originarios, ha convivido históricamente con el conflicto de la falta de reconocimiento a su diferencia cultural.

En las últimas décadas, parece haber un cambio de rumbo en las políticas públicas hacia los pueblos indígenas, al menos a nivel discursivo, tanto en el plano nacional como en el de los foros internacionales. La diversidad cultural ha sido paulatinamente aceptada e incorporada en los marcos legislativos. Actualmente, se le reconoce no sólo como un derecho, sino incluso como una fortaleza para el desarrollo (véase el planteamiento de Desarrollo con identidad del Banco Interamericano de Desarrollo) y se destaca el potencial de las culturas originarias para enfrentar algunos de los grandes retos de nuestra civilización, por ejemplo, la conservación de la diversidad biológica (véase el Artículo 8j del Convenio sobre Diversidad Biológica).

Como señala Álvaro Bello (2004), en la actualidad resulta difícil que alguien, ya sea institución o autoridad, sostenga abiertamente posturas asimilacionistas o racistas como las que existieron en el pasado. Sin embargo, en el terreno  del ejercicio pleno de los derechos culturales y de la convivencia cotidiana, se observan grandes contradicciones.

Más aún, en las décadas recientes, han emergido nuevas representaciones simbólicas que resultan legitimadoras de la hegemonía en el sentido propuesto por Manuel Castells (1997). Aparecen así ideas como la tolerancia, el desarrollo con identidad o los pueblos indígenas como cuidadores de la diversidad biológica.

Interculturalidad y educación ambiental como caminos
 Como hemos señalado en otros momentos, la interculturalidad tiene como fundamentos éticos: Hacer visibles las desigualdades entre culturas, es decir, aquellas relaciones de poder que benefician a un grupo cultural por encima de otro u otros. Reconoce que los Otros, tienen derecho a una visión de futuro propia, construida desde su identidad particular y, por tanto, resulta contraria a cualquier visión totalitaria y homogeneizadora del Desarrollo.

La interculturalidad supone pluralismo, toma de decisiones en situaciones de complejidad, donde los pensamientos y orientaciones son distintos, lo que representa además la necesidad de construcción de nuevos proyectos políticos para las diferentes sociedades humanas. Es contraria al racismo y persigue la justicia retributiva y distributiva.

La interculturalidad interpela los diversos enfoques “participativos” en las políticas de desarrollo local y regional. No es suficiente incorporar la perspectiva de los “otros” en ciertas etapas de los procesos de planeación. Por el contrario, es preciso generar nuevas sinergias y formas de construir conocimientos en la interacción con los demás y con la realidad, ello va desde la identificación misma de las problemáticas, hasta la formulación de propuestas de solución, caminos y compromisos que involucren a todos los actores en la toma de decisiones.

Además, no puede pasar por alto el reconocimiento de situaciones de conflicto y dominación, históricamente configuradas, en los diversos espacios ecosistémicos y culturales. Esta nueva aproximación a la búsqueda de alternativas reales debe inducir un cambio de racionalidad que permita superar la desigualdad social y las representaciones simbólicas descalificatorias hacia algunos grupos culturales, debe fortalecer el reconocimiento pleno a la cultura propia, así como sentar las bases éticas y filosóficas para una práctica dialógica entre todos los sectores de la sociedad.

Para ello, debemos empezar por reconocer que la tradición occidental de construcción de conocimiento es un producto cultural que a su vez coexiste e interactúa constantemente con una diversidad de formas de interpretar el mundo, es decir, con una pluralidad de culturas. Esta diversidad se expresa en los distintos saberes y conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas y otras minorías étnicas, a los cuales la ciencia contemporánea les asigna frecuentemente el lugar de proveedores de información, pero no a través del reconocimiento de estos saberes como formas efectivas de conocimiento que pueden aportar visiones valiosas para la construcción de alternativas.

En consecuencia, el enfoque intercultural plantea una transformación radical del hecho educativo, y encuentra importantes puntos de convergencia con la visión interdisciplinaria, holística y compleja de la educación ambiental, para transitar hacia procesos de construcción dialógica de los conocimientos necesarios para hacer frente a la crisis ambiental, que es en definitiva una crisis civilizatoria.

Referencias bibliográficas
BELLO, A. (2004) Etnicidad y ciudadanía en América Latina. La acción colectiva de los pueblos indígenas. CEPAL. Santiago de Chile

BOEGE, E. (2008) El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México. INAH-CDI. México.

CARIDE, J. A. y MEIRA, P. A. (1998): "Educación Ambiental y desarrollo: la sustentabilidad y lo comunitario como alternativas". Revista Interuniversitaria de Pedagogía Social, º 2 (segunda época), pp. 7-30.

CASTELLS, M. (1997) La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol.2 El poder de la identidad. Alianza Editorial, Madrid.

GONZÁLEZ GAUDIANO, E. (2005) “Educación ambiental para el desarrollo sustentable: transiciones conceptuales en la última década” en López Hernández et al. (coords) La profesionalización de los educadores ambientales hacia el desarrollo humano sustentable. ANUIES. México

SAN ROMÁN, T. (1990) Vejez y cultura: hacia los límites del sistema. Fundació Caixa de Pensions i Estalvis. Barcelona.

TOLEDO, V. M. y Narciso Berrera-Bassols (2008) La memoria biocultural. La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales. Icaria. Barcelona.



*Profesora investigadora de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

La educación ambiental, Fiestas y Tradiciones en la Comunidad Wixarika de El Roble, El Nayar, Nayarit: “Un espacio cultural de Reflexión ante el cambio climático.”*

Fabiola Yutmilla Zepeda Mardueño+
Gilberto González Rodríguez++
Víctor M. Gónzalez Bernal**



Resumen
Esta investigación tiene la finalidad de dar  cuenta acerca de las ferias del maíz que se realizan en la comunidad Wixarika de El Roble, municipio de El Nayar, Nayarit. Espacio cultural que permite a la comunidad conservar sus tradiciones y costumbres las cuales han sido olvidadas por los cambios socioeconómicos que se han generado en el mundo globalizado, aprovechando este contexto se  pretende inculcar a los pobladores acerca de la importancia de la educación ambiental, la relación con el maíz y los efectos del cambio climático. Con los resultados de las encuestas y entrevistas hechas a la comunidad, se percibió que la participación de la mujer y los jóvenes es importante y fundamental para seguir conservando sus costumbres y tradiciones.   

Introducción
En la comunidad Wixarika de El Roble, Municipio de El Nayar, sus fiestas y tradiciones en los últimos años han perdido relevancia, esto ocasionado por diversos factores  de orden tanto económicos como sociales y políticos; entre los cuales podemos mencionar la migración de los habitantes de la comunidad hacia otras ciudades del país y el extranjero;  y la introducción de nuevas tecnologías empleadas para la producción de alimentos entre otros, lo que ha ocasionado en la comunidad su forma organización comunal cambie y tienda a olvidar sus tradiciones y costumbres, forma de convivir, vestir, comer, conservar y producir sus alimentos.

Por lo anterior, el objetivo de este trabajo es de concientizar a la comunidad de la  importancia que tiene la feria del maíz, para conservar su cultura, sus maíces y por medio de la educación ambiental  reforzar sus prácticas cotidianas.

Desde el año 2006  se inicia con la primera feria de la cultura del maíz, y a la fecha se han realizado siete ferias con la participación de toda la comunidad desde niños hasta adultos, hombres y mujeres, con el apoyo de instituciones educativas, de gobierno federal, estatal y municipal.

El presente trabajo de investigación, forma parte de la tesis que actualmente se está desarrollando sobre la cultura Wixarika en la comunidad de El Roble, ésta se lleva a cabo en dos etapas; una bibliográfica y otra de campo. Para la búsqueda de bibliografía, se utilizo artículos de internet que hablan sobre comunidades indígenas, de sus fiestas y tradiciones y su cosmovisión con el medio ambiente y del cambio climático. Para el trabajo de campo se tomaron en cuenta la observación, cuestionario, entrevista y diálogos de la vida cotidiana con organizadores de las Ferias del Maíz Criollo y estudiantes de preparatoria y telesecundaria, instrumentos que sirvieron para recopilar información de campo relacionada con las prácticas cotidianas y su relación con el cambio climático, de los resultados obtenidos se procedió a analizar una parte para la realización de este ensayo.

La educación ambiental, fiestas y tradiciones en la Comunidad Wixarika
Dentro de las principales actividades culturales comunitarias que se desarrollaron en el marco de la feria están: las fiestas tradicionales de el tambor, el elote,  el maíz y de la siembra entre otras; los concursos de dibujo las niñas y los niños de el maíz, las comidas tradicionales, las mazorcas nativas o criollas de colores.

En la parte de educación ambiental se impartieron cursos, capacitación  y ponencias, relacionados la conservación de los maíces criollos, desarrollo humano, equidad de género y sustentabilidad, manejo higiénico de alimentos y conservación del agua.

En los últimos tiempos se ha observado que el cambio climático ha tenido repercusiones en la naturaleza en las comunidades y en sus pobladores, para nuestro caso de estudio se observan alteraciones que se presentan principalmente en la siembras de cultivo, aspecto organizacional cultural de la comunidad, así como cambios de conducta en la alimentación.

Derivado de lo anterior los pobladores sienten desmotivación esto se ve reflejado en las acciones de sus prácticas cotidianas, para continuar participando en sus fiestas tradicionales al igual que sus labores cotidianas, con ello se promueve el ocio  y hasta cierto grado puede generar violencia en la comunidad y sus alrededores.

Una de las acciones trascendentales para la sobrevivencia de la comunidad, es la deforestación para la siembra de los coamiles, misma que provoca la erosión del  suelo, la escasez de agua, el calentamiento global y por consecuencia el cambio climático.

Una de las características de sus pobladores es que realizan sus labores de campo desde marzo con la tumba, roza y quema, para la preparación de los coamiles, y en los meses de junio-julio la siembra, cuando el temporal de lluvias se establece, la cosecha de lleva a cabo en los meses de noviembre-diciembre, el resto de los meses del año, al no tener actividad en la comunidad tienden a migrar hacia otras ciudades y localidades del país, para trabajar y darle sustento a sus familias.

Es importante resaltar que en el marco de la feria de la cultura del maíz criollo en la comunidad, el papel que ha venido desempeñando la mujer en la toma de decisiones ha sido fundamental, porque ella ha sido reproductora y multiplicadora de los cursos y capacitación que se les han dado, lo cual ha permitido que la comunidad busque esa unidad y organización para llevar a cabo los trabajos de las ferias.

Sustento teórico.
Señalamos que para tener conciencia sobre la cosmovisión del indígena sobre la naturaleza, de acuerdo con el historiador Alfredo López Austin, define la cosmovisión como “El conjunto estructurado de los diversos sistemas ideológicos con los que el grupo social, en un momento histórico pretende aprehender el universo como engloba todos los sistemas, los ordena y los ubica” (López, 1990:20).

De igual manera Diego Prieto y Alejandro Vázquez,(2004) señalan que la cosmovisión es el conjunto articulado de saberes y creencias que nos permiten a los seres humanos, explicarnos el  mundo y su propia existencia, así se forma un modelo interpretativo de la realidad, mismo que prescribe, prohíbe y califica las motivaciones y conductas  de los individuos en el desarrollo de la practica social.

Una forma de explicar el mundo y que ha se ha venido insertando sobre todo en las comunidades indígenas que cuentan con mínimo grado de escolaridad es la introducción de otras religiones a la comunidad (católica, cristianos evangélicos, testigos de Jehová entre otros) creando con ello una división en sus creencias como los tradicionalistas y no tradicionalistas.

Con relación a la primera, estos se tienen que apegar a ciertas reglas como lo señala Joanes Neurath. Para los Wixaritari, el maíz es uno de los cultivos primordiales para el sustento y para la realización de ceremonias religiosas y sagradas. Tradicionalmente se acostumbra, que solo quienes siembren las variantes sagradas de el maíz, pueden participar en las ceremonias comunales y solo quienes participan en la ceremonias tienes derecho al usufructo de la tierra (Neurath,  2003).

En referencia al cambio climático, éste ha tenido repercusiones en la naturaleza, en las comunidades y sus pobladores, ya lo mencionaban en el Panel Intergubernamental sobre cambio climático, la comunidad científica internacional considera como el referente y a afirmado que el calentamiento al sistema mundial es inequívoco, como es evidente hoy en día sobre la base de las observaciones los aumentos de la temperatura del aire y de el mar por todo el planeta, el derretimiento de la nieve y el hielo en cualquier latitud, así como el aumento generalizado del nivel medio del mar (IPCC, 2007).

Metodología:
El  trabajo de investigación se hizo a partir de un estudio mixto, El método a utilizado es el hipotético-deductivo que parte de lo general a lo particular y consiste básicamente en la observación, análisis, interpretación y comprobación de los datos recopilados por medio de encuestas.

Resultados.
Una de las problemáticas de las que se mencionan con anterioridad y a la cual se busco dar solución es por medio de el desarrollo de la Feria Niwetsika del Maíz Criollo, a partir de ella, se implementan diferentes estrategias para la construcción de una ciudadanía consciente hacia sus prácticas tradicionales, así como de los cambios ambientales que provocan con estas, de las cuales destacamos los cursos de capacitación impartidos a las mujeres Wixarika, como miembros actores y reproductores de una educación que permita  promoverla en el núcleo familiar.



                          
Como puede observarse en las graficas 2 y 3,  se aprecia una participación significativa de la mujer es en los concursos de comidas tradicionales, que están elaborados a base de maíz se destacan los platillos como el mole, pipián, tortitas, frijoles, nopales con maíz, pozole, enchiladas por mencionar algunas, también están los concursos de las bebidas fermentadas de maíz, como el tsinari o atole ácido, tejuino, postres, y también la venta de artesanías.  (Gráfica, no. 2), platillo que han sido parte de sus tradiciones y costumbres de la comunidad.
Continuando con los resultados de la encuesta y entrevista aplicadas, se cuestiono a los jóvenes y a otros miembros de la comunidad acerca de la importancia del maíz con la feria: señalan que existe una relación muy directa, el maíz representa la base de sustento y es el motivo para realizar sus fiestas y tradiciones, si no se tuviera el maíz como sustento básico no hubiera esta feria. (Gráfica no. 3).
                      
Otro resultado de la encuesta  señala la importancia que tiene la naturaleza para la comunidad Wixarika, la mayoría contestó que es fuente de vida, algunos mas contestaron, que si cuidamos la naturaleza nos beneficiamos, mientras que la minoría contesta que sin la naturaleza no podríamos sembrar maíz. (Gráfica no.5).



Se les cuestionó sobre, cómo afectan los cambios de la naturaleza y sus prácticas cotidianas, la mayoría señala que afecta el clima, porque hace más calor, posteriormente algunos manifiestan, que no les ha afectado y otros señalan que afecta a los sembradíos, a la salud, y que casi ya no hay agua para los trabajos diarios. (Gráfica no. 6).



Conclusión.
Se manifestó en primer lugar la presencia de la mujer, seguida la de los jóvenes, la cual nos permite ver la importancia de ello con el cambio climático, ya que la cosmovisión que se tenía con respecto a las Ferias y el cambio climático se reforzó retomando sus costumbres y tradiciones y en este estudio nos llevo a observar que las venían olvidando.

Con la realización de las seis Ferias se ha venido reforzando la conciencia del respeto hacia el medio ambiente y su entorno, a grado tal que las prácticas cotidianas de la comunidad se han modificando de manera significativa, de tal manera que se están organizando para la realización de un banco de semillas de maíces de diferentes variedades, esto con el fin de dos cosas, para la siembra y autoconsumo y por el otro lado para la continuación de las fiestas, tradiciones y costumbres.

Se recomienda continuar con estudios más profundos sobre los rituales de la comunidad, con el fin de que las nuevas generaciones se integren, preserven y mantengan sus tradiciones, costumbres y rituales, la cosmovisión que tienen de la naturaleza y su entorno, lo que está sucediendo con el mundo globalizado, la realización de estudios de los acontecimientos de la Feria del Maíz Criollo de El Roble, municipio de El Nayar.

Bibliografía.
López, Austin (1990) ¿Qué se entiende por cosmovisión indígena? 1990:20, vol.
López, A. A. (1990:20, vol.1) Los mitos del tlacuache. Caminos de la mitología mesoamericana. México: Alianza Editorial México.
Neurath, Johannes (2003). Pueblos Indígenas del México Contemporáneo. México, Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas, PNUD.
IPCC, (2007). Intergovernmental Panel on Climate Change. Climate Change 2007: The Physical Science Basis. Cambridge (United Kingdom): Cambridge University Press. 2 February 2009.
 Prieto Hdez., Diego y Alejandro Vázquez Estrada, 2004. Diario de Campo, INAH, 70, 18 Proyecto Etnografía de las indígenas de México en el nuevo milenio. Equipo Regional. Xioi; los verdaderos hombres.

Referencias en internet:


 *La región Wixarika se encuentra en el espinazo de la sierra Madre Occidental o sierra Wixarika, en el estado de Jalisco. Dividida en cinco grandes comunidades, cada una de las cuales es autónoma, tiene sus propias autoridades civiles y religiosas. La autoridad civil es encabezada por un gobernador llamado totohuani y se renueva anualmente. Los maraakates o maraakates -cantadores o sacerdotes- tienen como misión conservar y mantener vivas las tradiciones.

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